El crédito de María Dolores de Cospedal en el PP se agotó definitivamente este viernes con la revelación de que encargó al comisario José Manuel Villarejoespiar a su compañero Javier Arenas. La “vergüenza” ante este comportamiento era un sentimiento generalizado en el partido, según distintas fuentes consultadas, que fue creciendo a lo largo de las horas después de las explicaciones que la ex secretaria general dio en la Cope.

La crisis en el PP es de tal envergadura que ya no es sólo la ex número dos quien está en entredicho. El foco está puesto en el presidente, Pablo Casado, y en si es capaz o no de conseguir su renuncia.

En una entrevista a primera hora de la mañana, Cospedal mantuvo que ella cumplía con su “obligación” al recabar información sobre un tema que afectaba al PP –Gürtel y el cobro de comisiones- y aseguró que ni se pagó ni hubo finalmente dossier sobre Arenas.

La defensa de que esto formaba parte de su trabajo como secretaria general soliviantó aún más a una organización, que exige de manera casi unánime su salida prácticamente desde que se conoció su trato y el de su marido con Villarejo. “Lo que hizo es indecente. No es obligación de ningún secretario general”, señalan fuentes del PP. Decir esto, apuntan otras fuentes, ha sido “terrible”. Un acto de “soberbia” .

Con los nervios a flor de piel por estas grabaciones, las críticas internas empiezan a apuntar directamente a Casado. Su silencio este viernes en la intermunicipal del PP en Málaga no se comprendió. “Es inexplicable, él se quejaba cuando lo hacía Rajoy“. Tampoco que su número dos, Teodoro García Egea, insistiera en los argumentos de los últimos días. El secretario general se parapetó de nuevo en que las valoraciones realizadas por Cospedal se produjeron, según deslizó, después de que él la llamara. Y reiteró la idea de que Casado no tiene ninguna deuda con ella y que sólo se debe a los afiliados, en alusión a que su respaldo fue vital para que él ganara las primarias internas.

La realidad es que la dirección del PP está esperando, casi deseando, a que ella haga oficial su renuncia al escaño pero carece de garantías de cuándo se producirá ese paso. Fuentes del partido sostienen que Cospedal ha pedido “tiempo” para evitar una salida “indigna” y que, en principio, Casado se lo está concediendo aún a sabiendas de que puedan filtrarse otras conversaciones comprometedoras. Las personas que la conocen bien destacan que es muy “soberbia” y dudan de que vaya a facilitar su marcha. Al contrario. Ni en el PP de Castilla-La Mancha ocultan su “tristeza” por este final ni el poco sentido de que pretenda continuar cuando su carrera política ha “terminado”.

Ella es consciente de su situación, explican fuentes del PP, pero se resiste porque cree además que Soraya Sáenz de Santamaría “está detrás” de las filtraciones. Que agentes al servicio del CNI han hecho públicas las grabaciones. Ésta es la penúltima teoría de la conspiración en un PP que se ha desecho en cuitas internas. Aunque este viernes fuentes del PP ponían la mano en el fuego en que Rajoy nunca supo que Cospedal mandó espiar a Arenas. También están los que apuntan como su “gran error” que no interviniera para poner fin a la guerra con Santamaría.

Con muchos de los protagonistas fuera de escena, el PP mira a Casado como único encargado de solucionar esta crisis. La preocupación ha cundido en los territorios. “La corrupción nos ha matado y nos sigue matando”, indicaba un dirigente. “Esto son votos para Ciudadanos, sólo tiene que esperar sentado en el sofá”. Mayor aún es el malestar en Andalucía, con unas elecciones el 2 de diciembre. “Es imposible colocar un solo mensaje”, subrayan.

Les sucede a los candidatos y también al propio Casado. “Algo tiene que hacer”, mantienen fuentes del partido. Lo que está en juego es su “autoridad”. “Si no actúa va a parecer que no la tiene”. “Esto está haciendo mucho daño”, dicen.

En el caso de Cospedal se suma, además, que no es una persona querida en la organización. Ni siquiera logró el apoyo de las bases en las primarias. “Más de la mitad del PP no la quiere”. Acabó, recuerdan algunos, “traicionando a Rajoy” para que Santamaría no ganara. “Pablo todo esto lo sabía. Conocía qué tipo de persona era y aún así se dejó apoyar”.

Pablo Casado, según distintas fuentes del PP, debe tomar decisiones en las próximas horas para tratar de atajar la crisis. El partido, afirman, está “muy revuelto”.

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