Fuente: El Mundo

No siempre el marcador cuenta la historia. El 2-0 con el que Holanda despachó a Francia esconde una exhibición del equipo de Ronald Koeman, que con los mismos once que hace un mes pasaron por encima de Alemania, desnudó a la vigente campeona del mundo. Fue 2-0 con goles de Wijnaldum y Depay y no más porque lo único que frenó a la ‘oranje’ estaba bajo los palos. Una portentosa actuación de Hugo Lloris evitó que el resultado fuera a mayores, pero no que Holanda derrotara a Francia por primera vez en más de una década. [Narración y estadísticas]

Los Países Bajos salieron a ganar y Francia a no perder, que era lo mínimo que necesitaba para meterse en la Final Four del próximo verano. Desenmascaró a Deschamps el centro del campo, con Nzonzi cubriendo la ausencia de Pogbapara completar el tridente junto a Kanté y Matuidi. Músculo y más despliegue hacia atrás y a los costados que hacia delante, donde todo quedaba fiado a la referencia Giroud y sus superclases, Griezmann y Mbappé. El plan no sonaba mal y como poco funcionó durante 40 minutos, pero desde que los neerlandeses se pusieron por delante empezó a ser un problema.

Porque hasta entonces Francia se refugió en esa fortaleza que la hizo campeona del mundo. Por más que los Países Bajos cargaban, no daban sensación de dominar y mucho menos inquietar a los galos. No hasta que Nzonzi metió la cabeza donde no debía. El exsevillista intentó despejar un centro que tenía controlado Varane y el balón cayó en el plato a Babel. Lloris le sacó el voleón a quemarropa con una parada de fútbol sala pero Wijnaldum, libre de marca, empujó a placer justo antes del descanso.

Francia, herida

El gol animó a Holanda. Los de Koeman vieron a Francia herida y volvieron de vestuarios con el martillo en la mano. Al poco de empezar Pavard ya había tenido que tapar un remate peligroso de Babel y pronto Lloris volvía a salvar a su equipo con un doble paradón a Dumfries. El primero, a un cabezazo picado con muy mala idea, y el segundo, al rechace que intentó colar por el primer palo. Una noche de mucho trabajo para el portero del Tottenham, aunque no pudo decir que nadie le engañara. Al minuto dos, con algún asiento todavía frío, ya le estaba sacando un buen remate a Wijnaldum.

Sufría Francia, ahora sí, en la segunda parte, y Deschamps intentó sacudir el árbol metiendo a Dembélé en la banda y dejando a Mbappé arriba con Griezmann de enganche. Más ritmo arriba para buscar por verticalidad lo que no llegaba por juego. Muy poquito de la campeona del mundo y mucho de los Países Bajos, que cuanta más sangre veían más apretaban el colmillo. En especial Memphis Depay, que dio una exhibición de control, desborde y decisión en carrera. Si no marcó gol fue porque enfrente tenía un inmenso Lloris, que en cuestión de cinco minutos le sacó tres grandes ocasiones en plena crecida. No pudo con el penalti de Depay, que en el descuento le clavó la puntilla a lo panenka.

Lo único que no pudo evitar fue la derrota, que deja el destino de Francia en manos de Alemania, ya descendida a la división B. Si el lunes Holanda gana el Gelsenkirchen, será ella quien se meta en la Final Four del próximo verano.

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